Diciembre es el mes de los balances. Miramos atrás, hacemos cuentas, cerramos etapas… y también pensamos en cómo queremos empezar el año nuevo. Y aunque muchas veces no lo parezca, la forma en la que elegimos lo que comemos también es una decisión importante.
Cerrar el año comprando naranjas y mandarinas no es solo una cuestión de sabor. Es una elección que habla de salud, de apoyo a la agricultura española y de volver a lo esencial.